15.8.08

Volar

Ahier volé, alto sobre la mirada de los condores que bajo el viento buscavan una presa entre aristas. Yo volava sobre ellos, rapido, intrepido, haciendo el acto que distingue el hombre de los otros animales, el volar. Ahier mi alma y mis piernas me llevaban lejos, donde yo quisiera, no sentia el cuerpo, era invisible, era lijero, se dejaba llevar allí donde mi cabeza quería, no existia. Pero eso era ahier, me dieron unas alas nuevas, unas alas que me llevavan donde queria, unas alas que davan envidia al constructor del nuevo airbus, unas alas que me hacian capaz incluso de arrastrar un cuerpo que muerto, peado y inutil, colgava como una carga, dificultando el vuelo, pero las alas eran mas fuertes, eran capazes incluso de arrastrar a otra perona, de llevar-la conmigo por las aristas, de soportar su peso en los dias que sus alas estubieran mojadas y su cuerpo cansado. Pero eso era ahier. Hay días que las alas estàn escondidas, pequeñas, casi invisibles, se esconden, no quieren volar, ni siquiera un cuerpo fuerte puede hacer-les alzar el vuelo. Es entonces que necessitas que alguien te ayude a volar, te de alas, te de el empujón para saltar por el precipicio y abrir las alas que escondidas, etavan esperando la fuerza para desplegar-se. Soy capaz de volar dia y noche, de cargar fuerzas en el aire, que me den fuerzas en pleno vuelo, y de dar fuerzas a quien las necesite, a quien yo quiera y crea que las necessite. Vuela, eres capaz de volar, solo tienes que creer-lo. Conviertete en aire, deja que todo fluya dentro de ti y cuando veas que el viento fuerte te impida volar, deja-te llevar por las vrisas, ellas saben donde te llevan, deja-te llevar.